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En balonmano, tu mejor jugador puede que no sea quien crees.

hace 14 horas
3 min de lectura

A menudo hay un jugador de balonmano que acapara toda la atención.


Aquel del que todos hablan en el vestuario. Aquel en quien se fijan los padres del equipo contrario. Aquel al que le pasas el balón cuando la cosa se pone difícil. Aquel que marcó el gol decisivo.

¿Y si ese jugador no es realmente el que hace ganar a tu equipo?


El máximo goleador no siempre es el más valioso.

En balonmano, instintivamente juzgamos a un jugador por lo que vemos: goles, paradas o gestos espectaculares, asistencias decisivas…

Pero un jugador que marca 8 goles y falla 12 tiros a puerta también desperdicia 12 oportunidades para el equipo. Un extremo que destaca con el balón pero defiende mal crea tantos problemas como soluciones aporta.

El rendimiento visible de un jugador y su valor real para el equipo son dos cosas muy diferentes. Y, naturalmente, la mirada se dirige a lo que brilla.


El juego que cambió mi perspectiva

En un partido, uno de nuestros extremos tuvo una efectividad de tiro superior al 60%. Sobre el papel, un buen partido, salvo que el 100% de los ataques rivales por su banda, contra su mejor jugador, terminaron en gol. Todos y cada uno de ellos. Sin excepción.

Tras encajar tres goles seguidos, decidí hacer un cambio. Su sustituto no marcó ni un solo gol en todo el partido. Pero el 100% de los ataques rivales por ese mismo lado fracasaron, y una buena parte de esas posesiones se convirtieron en contraataques por la banda contraria.

Un jugador invisible en el marcador. Decisivo en el partido.

Sin esos datos, me habría acordado del rendimiento del extremo titular. Incluso podría haberme arrepentido de haberlo sustituido demasiado pronto.


Lo que nunca vemos

Hay jugadores de los que rara vez se habla. No porque tengan un mal desempeño, sino porque su trabajo es menos visible.

El central que siempre toma la decisión correcta bajo presión. El defensor que corta las líneas de pase antes de que se desarrolle el ataque. El pivote que crea pantallas decisivas sin siquiera tocar el balón.

Estos jugadores no destacan en las estadísticas clásicas. No hacen que la afición levante los brazos. Pero si los sacas de tu equipo un sábado por la noche, enseguida te das cuenta de lo que aportan.

El problema es que, sin datos, podrías estar subestimando su impacto, y eso puede influir en tus decisiones futuras.


El jugador al que estás subestimando

Piensa en tu plantilla actual. Probablemente haya algún jugador al que saques a mitad del partido, al que consideres una segunda opción y del que no esperes nada decisivo.

¿Qué pasaría si ese jugador, en los últimos diez partidos, tuviera la mejor proporción de balones perdidos por balones jugados de todo el equipo? ¿Y si sus apariciones coincidieran sistemáticamente con una mejora en el marcador?

No hay forma de que lo sepas. Porque nadie lo detecta a simple vista.


La intuición necesita un espejo.

No es que te equivoques con respecto a tus jugadores. Es que estás trabajando con información incompleta.

Objetivar tus intuiciones también significa esto: darte la oportunidad de descubrir lo que jamás hubieras pensado buscar. No se trata de cuestionar tu criterio como entrenador, sino de afinarlo. De ver lo que 60 minutos intensos de balonmano simplemente no te permiten ver por ti mismo.

Para rendir al máximo, los entrenadores no se basan únicamente en lo que observan. Contrastan sus sensaciones con lo que realmente sucedió. Los datos disponibles les permiten optimizar sus estrategias de juego.


Qué cambia en tus decisiones

Saber con precisión qué aporta realmente cada jugador transforma la forma en que se construye el equipo.

Tus elecciones de quinteto inicial se vuelven más sólidas. Tus rotaciones son más consistentes. Tus conversaciones con los jugadores son más justas porque se basan en hechos, no en impresiones.

Y a veces, descubres que tu mejor jugador puede que no sea aquel al que todo el mundo está observando.


¿Estás seguro de que, más allá de tus buenos jugadores, no existe un gran potencial que aún no hayas detectado?



Entrenador de balonmano revisando datos de rendimiento del jugador Steazzi

 
 
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